En 2017, tres químicos farmacéuticos cansados de ver atletas comprometer su salud con productos sin trazabilidad montaron un laboratorio piloto en San Pedro, Nuevo León. La premisa era brutal en su simpleza: cada producto que saliera tenía que pasar por análisis HPLC propio Y por un tercero independiente. Sin atajos.
Los primeros lotes fueron para amigos del gimnasio. El boca a boca hizo el resto. Para 2020 ya teníamos cuarto frío, cromatógrafo HPLC propio y certificación GMP de la COFEPRIS para suplementos.
Hoy Energy Labs surte a más de 4,800 atletas en México, Colombia y España. Cada caja lleva un código QR que abre el certificado de análisis de ese lote específico — no del lote modelo, no del lote anterior, del tuyo.
No vendemos esperanza. Vendemos miligramos verificables.